El otro lado de la casa estaba habitado por los desastrosos Donguis, Irene y yo vivíamos en un intenso terror, con miedo a que aquellos invadirán toda la casa, Irene empezó a tejer y teje, duro mas de una semana en un solo tejido, pero esto no fue en vano por que creo una menta extremadamente grande donde cabían todos los Donguis que habitaban en el otro lado de la casa, con mucho valor ella y yo entramos y los arropamos, los tiramos por el balcón y rebotaron en el trampolín llevándolos hasta la luna, retornado la casa a ser totalmente de nosotras.
No importa quienes somos, de donde vengamos y hacia donde vallamos, lo importante es tener un objetivo al cual seguir,ahí que luchar por nuestros ideales hasta el fin del camino.
lunes, 25 de octubre de 2010
Casa Tomada
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